 Esta es una cita de un artículo publicado en el diario La Estrella de Panamá
sobre el evento histórico realizado el martes 31 de Octubre del 2006 en
el Templo Masónico Nacional de la calle 13 Santa Ana en donde
asistieron varios hermanos Masones al igual que ciertas personalidades
del Gobierno Nacional y la prensa nacional. El evento se dio en
homenaje a Carlos Mendoza y sus 150 años de natalicio. El artículo y
sus respectivas fotos son completo derecho y opinión del diario la Estrella de Panamá y solo lo reproducimos aquí de manera informativa.
Los Masones dan la cara
LOS ENIMÁGTICOS masones panameños abren su cerrado círculo y gritan a
los cuatro vientos sus creencias. Por primera vez en un cuarto de
siglo, permitieron la entrada de "no masones" de ambos sexos a La Gran
Logia de Panamá, como parte de una renovación de propósitos y cambio de
actitud.
Desde las primeras horas de la noche del martes, empezó el habitual
peregrinaje de autos lujosos con espesos vidrios ahumados hacia el
edificio de Calle 13 de Santa Ana, una pesada estructura de concreto
construida en 1925.
El desfile de personalidades por la estrecha callejuela no resultaba
ajeno para los vecinos del empobrecido lugar, acostumbrados a ver pasar
a importantes personalides. Pero esa noche habían invitados especiales:
cámaras, grabadoras, ojos, pluma y papel.
Tuvo que pasar casi una generación para que los masones permitieran que
gente ajena a su hermético grupo observara uno de sus rituales. La
última vez fue durante el homenaje hecho al poeta y literato Guillermo
Andreve, primer gran maestro de la masonería panameña.
Miembros de la logia se quejaron ante los periodistas de que durante
años han sido blanco de ataques injustificados por parte de grupos
movidos por el "morbo", que han inventado toda clase de enigmáticas
historias.
Las puertas del viejo edificio se abrieron esta vez para realizar una
"tenida blanca", en honor a los 150 años del natalicio del "soberano
gran comendador", el expresidente de la República, Carlos Mendoza.
Los masones permitieron que los curiosos periodistas ojearan cualquier
cosa que les llamara la atención. Un cuadro a la entrada de la logia
con las imágenes de notables masones a nivel mundial dio la bienvenida.
Los libertadores Simón Bolívar y José de San Martín, los líderes de
Estados Unidos, George Washington, Harry Thruman, Theodoro Rooselvelt,
Franklin Rooselvelt, Gerard Ford y James Monroe adornaban la selecta
lista.
A medida que avanzaban, las cámaras se concentraron en masones que
ocupan altos puestos públicos. Con la mayor naturalidad, el director de
la Policía, Rolando Mirones; los magistrados del Tribunal Electoral,
Eduardo Valdés y Denis Allen; el magistrado de la Corte Suprema, Harley
Mitchell y el presidente de la Asamblea Nacional, Elías Castillo,
revelaron sus creencias.
En el salón estaban, además, el jefe del Cuerpo de Bomberos de Panamá,
Mario Ramírez; el exdirector del Tránsito, Pablo Quintero Luna,
exfiscales del Ministerio Público, destacados banqueros, abogados,
diplomáticos y empresarios reconocidos. Otros destacados masones
prefirieron no asistir al evento.
DISCRETOS NO SECRETOS
"Los masones no tenemos nada que ocultar. Quiero que mi masonería deje
su complejo de inferioridad y salga a la calle. Honremos la memoria de
Carlos Mendoza con una masonería militante", pidió en forma vehemente a
sus "hermanos" el doctor Carlos Mendoza, exadministrador de la
Autoridad de la Región Interoceánica y exembajador de Panamá en Taiwan,
durante su discurso de fondo en honor a su abuelo.
"Nos condenan y dicen salvajadas, porque somos distintos", espetó el
"venerable masón". Recordó lo difícil que fueron los primeros años de
la masonería en Panamá, cuando eran perseguidos.
El orador lanzó otro reto: "Si nos importa la memoria de Carlos
Mendoza, tenemos que rescatar la fétida Santa Ana (lugar en donde nació
el exmandatario), que es un enjambre de drogadictos, prostitutas,
homosexuales, lesbianas y gente despreciable".
Las palabras de Mendoza fueron reforzadas por el gran comendador del
Supremo Consejo Nacional de Panamá, Miguel Canales, quien adelantó que
harán uso de todo el talento de sus miembros y de sus contactos
internacionales para combatir la pobreza, la delincuencia y las drogas,
sin buscar publicidad.
Mirones, Alllen y Castillo son masones activos.
"Hemos decidido actuar de manera más directa en la solucion de los
problemas de la sociedad", precisó. Paralelamente, anunció que
adelantan la creación del Instituto Laico, para contribuir con la
educación nacional.
Canales dijo que los masones están preocupados por el "poco importa y
el juega vivo" que existe en el país, en donde hay grupos que no
reparan en destruir la institucionalidad de la República para conseguir
sus objetivos políticos.
Aseguró que no buscan protagonismo, ni poder político y son respetuosos
de la institucionalidad del país. "La masonería no es más que la
escuela de los valores, aprendemos a amar a la patria y sus símbolos",
destacó.
El gran maestro de la Gran Logia de Panamá, Mario Troncoso, aseguró que
los masones han jugado un papel importante en la historia del país.
"Todos los próceres eran masones y hemos tenido varios presidentes de
la República masones", enfatizó.
Recordó que la masonería llegó a Panamá por el año 1856 traída por
inmigrantes franceses y colombianos. "Somos discretos y trabajamos para
la satisfacción personal", planteó.
Al final de la noche, los periodistas fueron despedidos por Canales.
"Vio que no hicimos ningún rito satánico ni descuartizamos a nadie",
bromeó.
TENIDA BLANCA
Los masones se iban acomodando con sus atuendos para empezar el ritual.
Gorros morados, guantes blancos, una especie de delantales, mandiles,
lanzas, espadas, collares y joyas los identificaban dependiendo de sus
funciones y jerarquía.
El salón tiene un piso de madera que hace retumbar cada paso que daban
los miembros del ritual. Un juego de bocinas hacía escuchar claramente
las notas musicales y las palabras que se pronunciaban.
La tenida blanca es una ceremonia que hace la masonería abierta para
todo aquel que no sea masón, incluyendo a las damas. Involucra toda la
parte mística de la relación de la masonería con Dios. En Panamá la
mayoría de los masones es católica, pero hay hebreos y musulmanes.
Puede leer el artículo original aquí.
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