Después de más de dos siglos de historia y de
haber ejercido influencia en algunas épocas de la vida política del
país, la masonería intenta resurgir: la cantidad de integrantes creció
un 55% en los últimos seis años. En 1999 había 5800 integrantes; hoy,
9000, según datos de la Gran Logia de la Argentina de Libres y
Aceptados Masones, asociación que agrupa a las logias masculinas.

Con el lema “libertad, igualdad y fraternidad”, heredado de
la Revolución Francesa, hay 120 logias funcionando en el país, la mitad
de ellas ubicada en la Capital y en el conurbano. “Hay tres más en
proceso de creación”, dice el gran maestre Sergio Héctor Nunes, máxima
autoridad de la masonería argentina.
El crecimiento coincide
con una política de apertura hacia la sociedad, que se da en el nivel
mundial, para recuperar la presencia que tuvo en otra época. "Hay un
cambio de actitud de la masonería, que siempre tuvo un perfil de
sociedad secreta. Ahora dan conferencias y seminarios", explica el
sociólogo y politólogo Rosendo Fraga. "Tiene una visión más pluralista
y disminuyó su anticlericalismo", agrega.
Con él coincide la
historiadora Patricia Pasquali, investigadora del Conicet y autora de
libros de próceres vinculados con logias. "Hay una política de dar a
conocer qué es la masonería y a sumar miembros. Eso puede ser un arma
de doble filo, porque podría volverse menos selectiva", advierte.

El símbolo de la escuadra y el compás está presente en cada
rincón de la sede de la Masonería Argentina, en la calle Juan D. Perón
al 1200. Hace referencia a la palabra masón, que en latín (matio o
machio) significa albañil, y al surgimiento de esta asociación, que
nació en el siglo X, en Europa, como una sociedad integrada por
constructores que guardaban celosamente los secretos del oficio.
Ya en el siglo XVIII, las logias estaban constituidas por
intelectuales, en su mayoría anticlericales, que debatían sobre
filosofía y política, y, en algunos períodos, funcionaron
clandestinamente porque eran perseguidas. En 1717, surgió en Gran
Bretaña la primera Gran Logia Masónica.
De la mano de
inmigrantes europeos se difundió la masonería en América del Sur. La
Logia Independencia, en 1795, fue la primera en territorio argentino.
Sólo en 1857 se creó la Gran Logia Argentina. "Las logias cumplieron un
papel relevante en el proceso de independencia hispanoamericano.
Diversos historiadores aseguran que José de San Martín, Simón Bolívar y
Bernardo O´Higgins pertenecían a logias vinculadas con la masonería",
explica Fraga.
"Tenida blanca"
"Esto
es una «tenida blanca», es decir, una reunión a la que también pueden
asistir personas que no pertenecen a una logia", explica un masón que
desde hace 30 años integra la Logia General San Martín N° 384. Aunque
de las "tenidas", a secas, sólo pueden participar los masones y lo que
allí se discute es secreto.
Cerca de cien personas, entre
las que también hay mujeres y jóvenes, miran atentamente cómo las
autoridades de la Gran Logia desfilan por la alfombra roja. Son ocho
hombres que visten traje azul oscuro, "collarín" con ribetes dorados
(una especie de collar en forma de "V"), "mandil" (un delantal que,
según su forma, indica la jerarquía del masón, que puede ser aprendiz,
compañero o maestro) y guantes blancos.
Se ubican en el lado
opuesto a la entrada del salón donde está el "sitial del venerable
maestre". Un trono y sillas a sus costados, cubiertos por una cúpula de
madera oscura, y, más arriba, una estrella que representa "el gran
arquitecto del universo" (una fuerza creadora) componen el majestuoso
rincón.

"Vamos a entonar las estrofas del Himno
Nacional", dice el maestro de ceremonia para dar comienzo a la reunión,
que tiene como actividad central una disertación del historiador Pacho
O´Donnell sobre el general José de San Martín.
Religión y política
Las logias estuvieron históricamente enfrentadas con la Iglesia. "La
masonería se planteó como sociedad muy crítica de la Iglesia Católica,
que, de hecho, la condenó", sostiene Fraga.
En abril de 2000
se produjo una cumbre sin precedente: las autoridades masónicas
visitaron al entonces presidente del Episcopado, monseñor Estanislao
Karlic. La conclusión de ese encuentro fue "un diálogo fructífero que
permitiera superar falsas leyendas", según consignó la prensa de la
época.
"La masonería ha tenido una injerencia muy importante
en el país: impulsó la ley 1420 [de educación] y la ley de matrimonio
civil. Hubo 14 presidentes argentinos que fueron masones", afirma Nunes.
Para Fraga, la masonería perdió el poder político que concentró desde
la segunda mitad del siglo XIX hasta 1930. "Eso pasó en el mundo. Las
logias se presentaron como la ideología del progreso. Con la oposición
entre capitalismo y marxismo se dividieron. Tenían representantes en
ambas ideologías", argumenta el politólogo.
Dentro de la
filosofía, los masones adhieren hoy a lo que llaman el "nuevo
humanismo". Así lo describe el gran maestre: "Es una corriente que
estudia la globalización, sus aspectos negativos y positivos y que
apunta a que el ser humano sea reconocido como sujeto y no como objeto".
Otro de los temas que tratan es el establecimiento de nuevas pautas
morales para los gobernantes. "¿Cómo se canaliza eso? A través de
nuestros hermanos que son funcionarios, políticos, jueces...", dice
Nunes, que se niega a dar detalles.
Sobre la inclusión de la
mujer en la masonería regular, no hay planes. "El rito Escocés Antiguo
y Aceptado, que es el que adoptan, no lo permite. Eso es algo que
algunos masones no comparten, porque es contradictorio y perimido, pero
el ritual es estricto", explica Pasquali.
Los jóvenes

Hoy, la masonería busca adeptos entre los más jóvenes, por
eso en los últimos años reforzó sus acciones para hacerse conocer. Por
ejemplo, con charlas en universidades. "El feeling era que estaban
reclutando gente. Nos tomaron los mails y fueron muy amistosos", relata
Tomás, estudiante, 25 años, que participó de una clase que dieron
masones en la carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos
Aires.
"Me inicié por afinidad con los principios
masónicos", cuenta un abogado de 28 años que prefiere resguardar su
identidad. "Salió en Internet mi nombre en una lista de una logia y me
echaron del trabajo", cuenta.
Antes de que termine la
"tenida blanca", cerca de las 21, pasan el "saco de beneficencia" para
recolectar dinero para acciones solidarias, según anuncia el orador.
"Los esperamos a todos en esta catedral de la moral y del libre
pensamiento", se despide. De a poco, el "gran templo", con su alfombra
roja y su techo pintado de celeste y blanco, que emula un cielo en el
que del extremo oriental sale el sol, queda vacío.
Fuente: el libro "La masonería argentina a través de sus hombres", de
Alcibíades Lappas, y archivos de la Presidencia de la Nación.